18.04.25
1. Conseguí llegar a tiempo para el FULL DAY.
2. Las risas y la diversión con mis hermanos en Cristo.
3. Esta vez no hubo prédica ni reflexión de la Palabra, porque el tráfico nos hizo llegar tarde al club. Aun así, tuve oportunidad en medio del viaje de conocer un poco más a Jessica. Terminé compartiendo mi testimonio con ella y hasta le mostré mi blog. ¡Increíble!
4. Karla llevó a un invitado llamado Ricardo. Gracias por su vida y porque decidió buscarte, mi Señor.
5. Jessica se puso mal en el almuerzo, pero las 2 Karlas se apresuraron en darle de comer y oré para que Jehová la ayudara a recomponerse pronto. Gracias por guardar su vida, mi Señor.
6. Me disculpé por hacer sentir mal a un hermano, incluso si fue sin querer. Ahora bien, las razones... Él hizo algo que entristece el corazón de Yavé y cuando le dijeron que estaba mal, refutó que la Palabra de Dios no prohíbe lo que hizo. Tuve que decirle, recordándole que mis palabras nacían del cariño que le tengo, que eso no era verdad. La Biblia claramente dice que en lugar de embriagarnos con vino, debemos embriagarnos del Espíritu Santo.
Lo que aprendí hoy fue que cuando una persona se molesta porque la corriges, aun así debes disculparte. No por la corrección (a fin de cuentas, la Palabra de Dios no está hecha para complacernos, sino para comunicarnos la voluntad de Dios), pero sí por haberle corregido delante de otras dos personas. Mi hermano se sintió expuesto y se avergonzó. Incluso si otra persona le corrigió inicialmente, debí ser más prudente y no intervenir en esta ocasión.
Oh, Yavé, ayuda a mi hermano a dejar toda cosa dañina para su espíritu y cuerpo. Y gracias por su vida, porque a pesar de todo le has llevado a buscarte.
7. La tarde de juegos y el regreso con bien a casa. Pude dormir un poco en el camino y platiqué con Jessica sobre mi vida, así como ella me platicó sobre su hiperinsulinismo. Gracias, Yavé, por ayudarme a conocerla más para poder cuidarla.
8. Los consejos de papá y Carmen.
Mañana será un día largo, pero hermoso.





